02 abril 2006

Miqueas y el Juicio Final

“Y Él ciertamente estará de pie y hará pastoreo en la fuerza de Jehová, en la superioridad del nombre de Jehová su Dios. Y ellos ciertamente seguirán morando, porque ahora Él será grande hasta los cabos de la tierra. -Miqueas 5:4-.

-Tercer y Último Comentario Acerca de la Profecía de Miqueas-.

Con los rumores de guerra, con los reportes de pestes y epidemias siendo noticias de todos los días, y con los tentáculos del fascismo cerrandose y asfixiando cada día más y más a Los Estados Unidos, la nación líder del llamado Mundo Libre, es apropiado apartar un minuto de nuestro tiempo y hacer un análisis cuidadoso y detallado de la profecía de Miqueas. Pero, ¿Por qué deberíamos hacer eso? La razón por la cual debemos hacer eso es porque es en el contexto de una guerra internacional; de pestes, de disturbios sociales, y de la tiranía en que da inicio el juicio de Jehová; tal y como lo expresaron Miqueas y otros profetas de la antigüedad.

Pero, ¿Cuál es el mensaje primordial que encierra la profecía de Miqueas? La profecía de Miqueas describe el plan y el propósito de Jehová para enderezar de una vez por todas los asuntos de la humanidad y arreglar las cosas con su nación; la nación dedicada a Él y que lleva su Nombre. Esa es la razón por la que la profecía de Miqueas da primordial importancia a la causa judicial que Jehová tiene contra su pueblo durante el regreso de Cristo Jesús.

De acuerdo a la secuencia en que se describen los hechos en la profecía de Miqueas, el pueblo de Dios es primeramente subyugado por Babilonia como medida disciplinaria debido a sus errores y transgresiones, y después, cuando el imperio Asirio intenta un segundo ataque en contra del resto ungido que ha sido humillado y purificado, Jehová interviene y aniquila a los atacantes de su pueblo; lo cual resulta en el exterminio total y definitivo de las guerras a lo largo y ancho del planeta tierra. Sin embargo, un análisis exhaustivo y profundo nos hace dudar que esa sea la interpretación correcta de la profecía de Miqueas. De hecho, tal parece que nosotros entendiéramos esta profecía al revés. Un meticuloso análisis nos ayuda a encontrar ciertas “Contradicciones”; contradicciones que hacemos bien al tomarlas en cuenta si hemos de entender la profecía de Miqueas correctamente.

Como todo estudiante competente de historia sabe, el imperio Asirio destruyó a Israel mucho antes que Judá fuera al cautiverio a Babilonia; no obstante, la profecía de Miqueas sitúa la invasión Asiria después que los Judíos fueron liberados de Babilonia.
Además, en el contexto de las palabras que anuncian que Belén será el lugar de nacimiento del Mesías, Miqueas profetiza que el Juez de Israel es herido por el Asirio. El capítulo 5 del libro de Miqueas inicia con las siguientes palabras: “En este tiempo te haces cortaduras, oh hija de una invasión; un sitio ha puesto él contra nosotros. Con la vara golpearán sobre la mejilla al juez de Israel.
”Y tú, oh Belén Efrata, el demasiado pequeño para llegar a estar entre los miles de Judá, de ti me saldrá aquel que ha de llegar a ser gobernante en Israel, cuyo origen es de tiempos tempranos, desde los días de tiempo indefinido”.

Como todos sabemos, el imperio Asirio ya no existía durante el tiempo que Jesús vivió en la tierra. El imperio Asirio había sido derrocado mucho siglos antes; poco tiempo después que Jehová frustró la invasión de Senaquerib en contra de Judá. Por eso nos preguntamos, ¿Por qué la profecía de Miqueas parece situar la invasión Asiria durante el tiempo en que Jesús vivió en la tierra? Aunque es verdad que Jesús, el Juez nombrado para juzgar a Israel fue perseguido, golpeado y herido por los agentes del imperio Romano, esto sucedió mucho antes que el imperio Romano comenzara el estado de sitio en contra de la ciudad de Jerusalén en el año 70. E.C.

Para aumentar el enigma que encierra esta profecía, Miqueas parece decirnos que el Juez nombrado por Jehová rescatará al pueblo de Dios de la invasión Asiria y que Él termina destruyendo “La tierra de Nemrod”. Aunque con frecuencia a Nemrod se le asocia con la ciudad de Babilonia, es bueno recordar que él también fundó la ciudad de Nínive; ciudad que con el tiempo se transformó en la capital del imperio Asirio.

Miqueas 5: 3-6 dice lo siguiente: “Y Él ciertamente estará de pie y hará pastoreo en la fuerza de Jehová, en la superioridad del Nombre de Jehová su Dios. Y ellos ciertamente seguirán morando, porque ahora Él será grande hasta los cabos de la tierra. Y este tiene que llegar a ser paz. En cuanto al asirio, cuando entre en nuestro país y cuando pise sobre nuestras torres de habitación, nosotros también tendremos que levantar contra él siete pastores, sí, ocho adalides de la humanidad. Y realmente pastorearán la tierra de Asiria con la espada, y la tierra de Nemrod en sus entradas. Y él ciertamente efectuará liberación [de manos] del Asirio, cuando entre en nuestra tierra y cuando pise sobre nuestro territorio”.

Aparte del hecho que Asiria no representaba ninguna amenaza para el pueblo de Dios durante el tiempo en que Jesús vivió en la tierra, Jesús fue un verdadero desconocido fuera de Israel durante el tiempo en que Él estuvo vivo; no obstante, la profecía nos dice que Él será grande hasta los cabos de la tierra.

Por lo tanto, es obvio que Miqueas 5:6 es una clara referencia a la segunda venida de Cristo Jesús. Como en el caso de otras profecías Mesiánicas, la primera y la segunda venida de Cristo Jesús se intercalan y se mencionan indistintamente el las Escrituras. Debido a esto, es evidente que tanto Asiria, así como Babilonia e Israel, tienen significados proféticos relacionados son la segunda venida de Cristo Jesús y el juicio final.

La razón por la cual es posible que Asiria y Babilonia sirvan como símbolos de potencias mundiales de la actualidad es por que desde el punto de vista de Jehová solo existe un gobierno que ejerce su autoridad e influencia sobre las naciones de la tierra. Este gobierno es la cosmocracia dirigida por Satanás desde los principados espirituales. Aunque es verdad que la influencia de Satanás permea todo ámbito de la vida en la tierra y se hace evidente, también es cierto que a lo largo de la historia su gobierno y autoridad se ha hecho visible y palpable por medio de los siete imperios que han existido a lo largo de la existencia humana y que se han opuesto a Jehová, comenzando con Egipto. Esa es la razón por la cual el libro de Revelación simboliza la sucesión de las diferentes potencias mundiales que han existido por medio de una monstruosa bestia con siete cabezas, las cuales se turnan en su poder e influencia en los asuntos de la humanidad, y que representan la manifestación visible y palpable del dragón de siete cabezas; dragón que simboliza a Satanás.

Debe notarse que aunque es cierto que existió enemistad entre Asiria y Babilonia, ambas naciones solo fueron dos cabezas de una misma bestia; la cual es una representación del infame y bestial sistema de cosas en que vivimos.
Esto explica de alguna manera la extraña secuencia en que se dan los hechos en el libro de Miqueas. Es posible y razonable pensar que Asiria y Babilonia sean representaciones de potencias mundiales que llegaron a existir después que la Asiria y la Babilonia originales desaparecieron.

De igual manera, la nación de Israel es una representación de los ungidos; de aquellos que son pastoreados y comandados por Cristo Jesús; es decir, la congregación Cristiana. La nación de “Israel” no puede ser una referencia a la nación literal de Israel que se encuentra en el Medio Oriente, pues ella es una creación del imperialismo Británico que fue concebida en el Siglo XIX, y que actualmente sirve como punto estratégico a los intereses del imperio Anglo-Americano.
Por lo tanto, el “Israel” que Jehová considera como suyo es el Israel espiritual, el cual es asediado por el Asirio. Por lo tanto, es razonable pensar que Asiria es un símbolo que representa al Octavo Rey que encontramos en el libro de Revelación y que invade la tierra de decoración durante el tiempo del fin, el cual también es descrito por Ezequiel como el Gog de Magog que sale del simbólico norte. Es obvio que este Gog de Magog es el mismo rey del norte del que nos habla el profeta Daniel.

“Siete Pastores, sí, Ocho Adalides de la Humanidad”.


Como todos los estudiantes de la Biblia saben, cuando el rey Asirio Senaquerib intentó conquistar la ciudad de Jerusalén su ejército fue destruido por un solo ángel de Jehová. Los Judíos ni siquiera tuvieron que disparar sus armas para defenderse. Por lo tanto, nos preguntamos, ¿Por qué la profecía de Miqueas menciona a.... siete pastores, sí, ocho adalides de la humanidad... y que ellos realmente pastorearán la tierra de Asiria con la espada?

La razón por lo que leemos eso es porque la profecía aplica al Israel espiritual, y aquellos que son aceptados como hijos del reino están destinados a regir y gobernar junto con Cristo Jesús. Puesto que el número siete denota perfección celestial o un estado de plenitud, los “Siete pastores” son una referencia a las 144,000 personas que son tomadas de la tierra y que junto con Cristo Jesús; llenos de realeza verdadera, servirán como reyes y sacerdotes en el reino del Señor. El hecho que se mencionen a ocho adalides nos dice que a esos siete se les une la Persona de Jesús; quien al igual que ellos, también fue tomado de entre la humanidad.

El hecho que ellos pastorean al Asirio con la espada está en total armonía con la promesa que Cristo Jesús hizo a sus seguidores de Tiatira, y por lo tanto, a todas las congregaciones de la tierra que componen el Cuerpo de Cristo: “Y al que venza y observe mis hechos hasta el fin, le daré autoridad sobre las naciones, y pastoreará a la gente con vara de hierro, de modo que serán hechos pedazos como vasos de barro, como lo que he recibido de mi Padre, y le daré la estrella de la mañana. El que tenga oído, oiga lo que el espíritu dice a las congregaciones”. -Revelación 2:26-28-.

De manera vergonzosa, la Sociedad Watchtower enseña que los “Siete pastores” simbolizan a los ancianos Testigos de Jehová que desde 1919 han utilizado la espada del espíritu en contra de gobiernos y regímenes totalitarios. No hay duda que la razón para esa interpretación tan ridícula tiene que ver con el hecho que la profecía de Miqueas sitúa la invasión del Asirio inmediatamente después de la recompra y rescate del pueblo de Dios de las garras de Babilonia. Puesto que la Sociedad Watchtower insiste que la liberación del pueblo de Dios de la antitípica Babilonia sucedió en 1919, la Sociedad Watchtower se ve en la necesidad de recurrir a dictadores como Hitler para explicar la profecía que nos habla de la invasión Asiria.

Sin embargo, por enésima vez debemos recordar que el cautiverio del pueblo de Dios, así como su subsecuente liberación, es un aspecto y un detalle vital en lo referente al propósito de Jehová. El cautiverio y la liberación del pueblo de Jehová de las garras de Babilonia no es un asunto tan trivial e insignificante como se nos ha hecho creer, ni tampoco es un acontecimiento que con ligereza puede relegarse a la historia, o que puede olvidarse fácilmente; tal y como se han olvidado los hechos que ocurrieron en el periodo 1918-1919, cuando la supuesta liberación del pueblo de Dios ocurrió. Como ya hemos mencionado anteriormente, el cautiverio del pueblo de Dios en Babilonia es la forma como Jehová castiga y humilla a su infiel y altanero pueblo, y es por medio de ese castigo como se resuelve la causa judicial de Jehová en contra de su pueblo. En otras palabras, el cautiverio en Babilonia es el castigo al que se le somete al pueblo de Dios por sus crímenes y ofensas en contra del Dios Verdadero, y una vez que este castigo es cumplido, se resuelve para siempre y de una vez por todas la causa judicial que Jehová tiene en contra de aquellos que están en un pacto con Él.

El cautiverio de los discípulos de Jesús en Babilonia la Grande fue predicha por Jesús mismo en su profecía que nos habla del fin de este sistema de cosas. Aunque la Sociedad Watchtower no la reconoce como tal, la desolación del lugar santo es de manera innegable un aspecto central y vital de la profecía de Jesús, la cual nos habla de la desolación de la verdadera congregación ungida, y no de la destrucción de la Cristiandad; tal y como los Testigos de Jehová creen y enseñan.

Esto está en total armonía con las profecías que encontramos en Daniel; Isaías; Ezequiel; Jeremías; Habacuc; Amós; Oseas, Joel, y Miqueas.
Sí, Jehová Dios pronostica que Él hará de su lugar santo un lugar desolado y un objeto de pasmo. En Miqueas 6:13- 16 leemos lo siguiente: “Haré que enfermes mediante herirte; habrá un desolar[te], a causa de tus pecados. Tú por tu parte, comerás y no te satisfarás, y tu vacuidad estará en medio de ti. Y removerás [cosas], pero no [las] transportarás con seguridad; y lo que transportaras con seguridad, lo daré a la espada misma. Tú, por tu parte, sembrarás, pero no segarás. Tú, por tu parte, pisarás aceitunas, pero no te untarás aceite; también vino dulce, pero no beberás vino...... para que yo haga de ti un objeto de pasmo, y de los habitantes de ella algo de lo cual silbar; y el oprobio de pueblos llevarán ustedes”.

De manera profética, Miqueas nos habla de la actitud de los verdaderos siervos de Jehová a la hora de ser humillados y castigados: “Pero en cuanto a mí, por Jehová me mantendré vigilante. Ciertamente mostraré una actitud de espera por el Dios de mi salvación. Mi Dios me oirá.
No te regocijes sobre mí, oh enemiga mía. Aunque he caído, ciertamente me levantaré; aunque moro en la oscuridad, Jehová será una luz para mí. El enfurecimiento de Jehová soportaré —porque he pecado contra él— hasta que él conduzca mi causa judicial y realmente ejecute justicia para mí. Me sacará a la luz; miraré su justicia. Y mi enemiga verá, y la vergüenza la cubrirá, [a la] que me decía: “¿Dónde está él, Jehová tu Dios?”. Mis propios ojos pondrán la vista sobre ella. Ahora ella llegará a ser un lugar de holladura, como el fango de las calles”. -Miqueas 7:7-10-.

Aunque la Sociedad Watchtower nunca ha hecho comentario alguno acerca de los versículos supracitados, si su interpretación fuera correcta eso obviamente implicaría que esos versículos tuvieron su cumplimiento en 1918. Esto lo decimos por el hecho que la Sociedad Watchtower nos ha enseñado que esa “Mujer enemiga”; Babilonia la Grande, conquistó al resto ungido y lo llevó al cautiverio durante ese tiempo. Esto también significaría que los Estudiantes Internacionales de la Biblia soportaron “La ira de Jehová” por haber suprimido algunos párrafos del libro El Misterio Terminado, y por haber sucumbido al temor ante la censura del gobierno. Esto también implicaría que la causa judicial de Jehová en contra de su pueblo se resolvió de forma definitiva en 1919, y que Jehová Dios mostró al mundo su gran poder y gloria por medio del pago de una fianza, y por medio de liberar al señor J.F. Rutherford y a sus amigos de la prisión donde sirvieron unos cuantos meses usando algunos abogados.

Sería bueno preguntarle a la autodenominada “Clase Miqueas” por qué ellos nunca han hecho comentario alguno acerca de Miqueas 7:7-10.

La verdad de las cosas es que el rescate y la liberación del pueblo de Dios de su cautiverio en Babilonia es una réplica de la liberación del pueblo de Dios en los días de Moisés. Sí, la liberación del cautiverio del pueblo de Dios no se llevará a cabo por medio de abogados ni de maniobras legales. Esta liberación será el resultado de una impresionante acción divina por parte de nuestro Dios. Esa es la razón por la cual Miqueas continúa diciendo:

“Como en los días de tu salida de la tierra de Egipto le mostraré cosas maravillosas. Naciones verán, y se avergonzarán de todo el poderío de ellas. Pondrán [la] mano sobre [la] boca; sus oídos mismos ensordecerán. Lamerán polvo como las serpientes; como reptiles de [la] tierra saldrán de sus baluartes en agitación. A Jehová nuestro Dios vendrán temblando, y tendrán miedo de ti”.

Las palabras de clausura de la profecía de Miqueas nos dicen que la liberación del pueblo de Dios de su cautiverio en Babilonia es el resultado del amoroso perdón de Jehová para con el resto de su herencia; es decir, para con Jacob. Por lo tanto, podemos decir que el rescate del pueblo de Jehová significa que el propósito de Jehová de formar una familia mundial de reyes y emperadores espirituales por fin llega su fin. El trabajo de expiación que Cristo Jesús comenzó llega a su fin y logra su propósito por medio de la redención de la semilla de Abrahán, y por lo tanto, todos sus pecados son perdonados. Es entonces cuando Jehová Dios los recibe en su lugar de habitación y el gobierno de Dios comienza su reinado; reinado que no tendrá fin. El resultado del juicio final lo expresa el profeta Miqueas en las palabras de clausura de su profecía:

¿Quién es un Dios como tú, uno que perdona el error y pasa por alto la transgresión del resto de su herencia? Ciertamente no tendrá asida su cólera para siempre, porque se deleita en la bondad amorosa. Volverá a mostrarnos misericordia; sujetará nuestros errores. Y arrojarás a las profundidades de[l] mar todos sus pecados. Darás [el] apego a la verdad [dado] a Jacob, [la] bondad amorosa [dada] a Abrahán, que juraste a nuestros antepasados desde los días de mucho tiempo atrás”. -Miqueas 7 18-20-.

“Los Demás de sus Hermanos Volverán a los Hijos de Israel”.

Sin embargo, antes que este perdón ocurra los hijos de Dios primero tienen que ser disciplinados y castigados por sus errores. Por favor, considere detalladamente la profecía de Miqueas a la luz de lo que nos dicen otros profetas. Haciendo referencia al Israel espiritual, Miqueas 5:3 no dice lo siguiente:

“Por lo tanto, Él los cederá hasta el tiempo en que la que da a luz realmente dé a luz. Y los demás de sus hermanos volverán a los hijos de Israel”.

Ahora bien, ¿Quiénes son aquellos “Hermanos” a los que se hace referencia? Ellos son los hermanos espirituales del Gobernante de Israel mencionado en el versículo dos. El regreso del “Resto de sus hermanos” es una referencia a los hermanos de Jesús que vuelven del cautiverio en Babilonia; y como es obvio pensar, el regreso de ellos de su cautiverio en Babilonia es el resultado del pastoreo de Jesús, quien ejerce este pastoreo basado “En la superioridad del Nombre de Jehová”.

“Aquella que da a luz realmente a los hermanos de Jesús” nos recuerda a aquella mujer que da a luz a un hijo varón de la que nos habla el libro de Revelación. Referente a esta “Mujer” leemos: “Y ella dio a luz un hijo, un varón, que ha de pastorear a todas las naciones con vara de hierro. Y su hijo fue arrebatado hacia Dios y hacia su trono. Y la mujer huyó al desierto, donde tiene un lugar preparado por Dios, para que la alimentaran allí mil doscientos sesenta días”. -Revelación 12:5-. -Para un comentario más amplio acerca de esta mujer, por favor lea el comentario ¿Quién es la Mujer de la Profecía?-.

En otro lugar Miqueas nos habla de la mujer espiritual de Dios, y nos dice que ella sufre convulsiones y dolores de parto, pero en lugar de huir al desierto ella tendrá que residir en el campo:

“Ahora bien, ¿por qué sigues gritando [con voz] fuerte? ¿No hay rey en ti, o ha perecido tu propio consejero, de modo que se hayan apoderado de ti dolores como los de una mujer que da a luz? Está con dolores fuertes y estalla, oh hija de Sión, como una mujer que da a luz, porque ahora saldrás de un pueblo, y tendrás que residir en el campo. Y tendrás que llegar hasta Babilonia. Allí serás librada. Allí Jehová te comprará de nuevo de la palma de la mano de tus enemigos”.

Debido a lo que hemos considerado hasta ahora, podemos inferir que el reino de Cristo Jesús nace por medio de esta mujer mientras ella se halla cautiva en Babilonia la Grande. Pero como ya hemos mencionado, esto no pudo haber ocurrido en el periodo 1914-1919. La razón por la que decimos esto es porque de acuerdo a la revelación contenida en el libro de Miqueas, la invasión Asiria sucede inmediatamente después que Jehová Dios libera a su pueblo de Babilonia. El hecho que el lugar santo de Dios es invadido en dos ocasiones en un periodo de tiempo muy corto está en armonía con las dos incursiones del rey del norte durante el tiempo del fin. -Para más detalles por favor vea el comentario El Rey del Norte Llega a su Fin-.

Por lo tanto, no es casualidad que Miqueas 4:11-13 comience con las palabras “Y ahora”, pues leemos: “Y ahora ciertamente se reunirán contra ti muchas naciones, las que dicen: ‘Sea contaminada, y posen nuestros ojos la vista sobre Sión’. Pero en cuanto a ellos, no han llegado a conocer los pensamientos de Jehová, y no han llegado a entender su consejo; porque él ciertamente los juntará como una hilera de grano recién cortado a la era.
Levántate y trilla, oh hija de Sión; porque tu cuerno cambiaré a hierro, y tus cascos cambiaré a cobre, y ciertamente pulverizarás a muchos pueblos; y por una proscripción realmente darás por entero a Jehová la ganancia injusta de ellos, y sus recursos al Señor [verdadero] de toda la tierra.”
En este tiempo te haces cortaduras, oh hija de una invasión; un sitio ha puesto él contra nosotros. Con la vara golpearán sobre la mejilla al juez de Israel”.

Las naciones “Que no han llegado a conocer los pensamientos de Jehová” y a “Entender su consejo” no pueden comprender el hecho que el que Dios se haya indignado en contra de su pueblo y permite que ellos sean humillados y disciplinados no significa que Él los haya rechazado o abandonado. Para que esta profecía tenga sentido para nosotros es necesario pensar que las naciones se unen en contra de “Jacob” inmediatamente después de su desolación y de su subsecuente restauración.

Por lo tanto, es razonable pensar que la recompra y la liberación de los hermanos de Jesús de su cautiverio en Babilonia se cumple durante el sellamiento y reunión final de los escogidos; tal y como Jesús explicó. Para ese entonces Jehová Dios habrá llevado a su final su causa judicial en contra de sus hijos y de su rebelde y extraviada nación. Por eso, la exhortación que dice “Sea ella contaminada nuevamente” es una sentencia de muerte de las naciones para sí mismas, pues ellas se creen capaces de exterminar a los hijos de Dios. El “Golpe sobre la mejilla del Juez de Israel” se da por medio de la persecución que sufren los hermanos de Jesús durante la Gran Tribulación; pues tal y como Él dijo, el que hiere a sus hermanos hiere a Cristo Jesús. -Para un análisis más detallado por favor vea el comentario ¿Sobrevivirá el Cristianismo el Fin de Este Mundo?-.

Como respuesta a la agresión indirecta en contra del Juez de Israel, a la hija de Sión se le otorga un poder inmenso, lo cual hace que ella destruya a las naciones convirtiéndolas en polvo. Esto sucede cuando el último de los hijos de Dios es asesinado y es resucitado inmediatamente a la vida celestial, donde él se reunirá con el resto de sus hermanos dentro del reino de Dios, y juntos destruirán a los enemigos de Dios que se encuentran en la tierra. Sí, “La ganancia injusta” que el Octavo Rey logró durante su gobernación, así como todos los recursos disponibles serán dedicados a la adoración y glorificación de Jehová y de su Santo Nombre. Esto sucederá cuando los sobrevivientes de Armagedón tomen posesión de las pertenencias del Octavo Rey y las dediquen para la gloria y alabanza de su Dios a lo largo y ancho de toda la tierra.

“Como un León Entre las Ovejas”.

El espíritu santo de Jehová es la fuerza más poderosa del universo. Sí, esta fuerza es la más noble de todas, pues produce los frutos del espíritu, tales como el amor, la paz, la bondad, la gran paciencia y otras cualidades y virtudes más. Sin embargo, el espíritu santo de Dios también puede convertirse en un arma mortal y puede capacitar a aquel que lo posee para efectuar los más asombrosos actos bélicos.

Por lo tanto, NO debemos pensar que el sellamiento final y el recogimiento de los escogidos una vez que haya sucedido la desolación del lugar santo sea un acontecimiento trivial y cotidiano. Miqueas nos describe la situación que privará cuando sucedan estos acontecimientos:

“Y los restantes de Jacob tienen que llegar a ser en medio de muchos pueblos como rocío de Jehová, como chaparrones copiosos sobre vegetación, que no espera en el hombre ni aguarda a los hijos del hombre terrestre. Y los restantes de Jacob tienen que llegar a ser entre las naciones, en medio de muchos pueblos, como un león entre las bestias de un bosque, como un leoncillo crinado entre hatos de ovejas, el cual, cuando realmente pasa a través, ciertamente huella así como también despedaza; y no hay libertador. Tu mano estará muy por encima de tus adversarios, y todos los enemigos tuyos serán cortados”.

En armonía con lo que nos dicen numerosas profecías Hebreas, el profeta Miqueas nos confirma el hecho que habrá un último derramamiento del espíritu santo de Dios sobre aquellos que en dos ocasiones él los llama los restantes de Jacob.

Tal derramamiento del espíritu santo de Jehová sobre los restantes de Jacob transformará a simples e insignificantes hombres en seres gloriosos similares a Cristo Jesús. Es durante ese tiempo cuando sucede la revelación de los hijos de Dios, y ellos llegan a ser refrescantes como el rocío de la madrugada para las otras ovejas, y son también ellos aquellos que llegan a ser como un indómito y salvaje león en medio de las ovejas. Ellos serán feroces y despiadados en su defensa de la Verdad y de la Soberanía de su Dios. Será en ese entonces cuando los hermanos de Cristo Jesús tendrán que comparecer ante los reyes y príncipes de este mundo para dar un testimonio a favor de su Padre; testimonio que será apoyado por el espíritu santo de Jehová. No habrá una segunda opción. La confrontación directa con el Octavo Rey será inevitable.

Durante ese tiempo; es decir, durante la hora que dura el reinado del Octavo Rey, “Las buenas Nuevas del reino se predicarán por toda la tierra habitada para testimonio de todas las naciones”; predicación que será encabezada por los feroces hijos del Dios Verdadero.

La oscura y poco conocida profecía de Nahúm nos confirma esto. La profecía de Nahúm está dirigida en contra del imperio Asirio; y por lo tanto, también aplica al Octavo Rey. Esto se hace evidente cuando leemos que el juicio de Jehová en contra del Asirio termina en la total aniquilación de éste, de tal manera que la angustia no se levantará por segunda vez. Obviamente, el derrocamiento de Nínive no resultó en que la angustia no volviera a levantarse por segunda vez. La declaración en contra de Nínive es solo una sombra del juicio final en contra del Octavo Rey.

Lo más interesante y sorprendente de todo esto es que Nahúm sitúa la predicación de las Buenas Nuevas como un preludio a la inminente y definitiva destrucción del Asirio. Nahúm 1:15 dice lo siguiente:

“¡Mira! Sobre las montañas los pies de uno que trae buenas nuevas, uno que publica la paz. Oh Judá, celebra tus fiestas. Paga tus votos; porque ya no volverá a pasar por ti ninguna persona que no sirve para nada. Enteramente será por cierto cortada”.


Los pies del que trae Buenas Nuevas solo puede ser una referencia a Cristo Jesús. Aquel bueno para nada, y a quien no se le permitirá volver a pasar por Israel solo puede ser la cosa repugnate que planta sus tiendas palaciegas en el lugar santo durante la Gran Tribulación.

Por lo tanto, es evidente que el trabajo significativo en lo referente a la predicación de las Buenas Nuevas aún está en el futuro. La verdadera predicación de las Buenas Nuevas no se efectuará por medio de colocar revistas y literatura de casa en casa y en las esquinas de las calles. Tal y como lo indica la profecía, ellos -Los hijos de Dios- no tendrán que esperar o depender de la aprobación del hombre terrestre. Es obvio pensar que el actual “Esclavo Fiel y Discreto” será cosa del pasado en esos días. Todos y cada uno de los hijos de Dios hablará por su propia cuenta y hablarán inspirados por el incontenible espíritu santo de Dios. Ellos tendrán autorización de hablar en el Nombre de Jesús porque para ese entonces ellos ya habrán obtenido la aprobación irrevocable de su Padre y actuarán como verdaderos embajadores del reino de Dios.

El trabajo de intensa predicación que nos espera se llevará a cabo después que los ángeles de Jehová expulsen y destruyan al esclavo inicuo e indolente que en estos momentos reside en la casa de Jehová, y el restante de los hijos de Dios sean disciplinados, purificados, y limpiados de su suciedad. Los juicios de Jehová se llevarán a cabo por medio de la guerra, hambre, pestes y epidemias, seguido por un segundo derramamiento del espíritu santo de Dios similar al que sucedió en el Pentecostés, que permitirá a los hijos de Dios y a las otras ovejas dar testimonio a las naciones que el fin del mundo de Satanás ha llegado. Aunque en este momento es inconcebible e inimaginable pensar cómo sucederán estas cosas, podemos estar seguros que servirán para dar testimonio convincente e inapelable del juicio final de Jehová Dios en contra de este mundo inicuo.

Sí, será en ese entonces cuando se cumplirán las palabras del profeta Miqueas que nos dicen:

“Y ciertamente desarraigará de en medio los postes sagrados y aniquilará las ciudades. Y en cólera y en furia ciertamente ejecutará venganza sobre las naciones que no han obedecido”. -Miqueas 5:15-.